En la
prensa, en la radio y en la televisión, en el mundo del cine y en
Internet, tratad de abrir las puertas a Aquel que tan
misericordiosamente es la puerta de salvación para nosotros.
Entonces, los medios de comunicación serán un mundo de auténtica
comunicación, no un mundo ficticio sino de verdad y alegría. Pido
fervientemente a Dios que así sea, y encomiendo vuestro trabajo a
María, Madre del verbo hecho carne”.